¡Te damos la bienvenida al estimulante mundo de Bretaña! Entre mareas, costa rocosa y paisajes bucólicos, esa región tiene mucho que ofrecer…

Pueblos y cuidades históricas

En Rennes, el Parlamento, un magnífico edificio del siglo XVII, y las estrechas calles bordeadas de casas medievales con entramado de madera, cuentan la historia de la antigua capital. Cerca de Quimper, Pont-Aven, la bucólica ciudad de los pintores, vive en el recuerdo de los artistas como Paul Gauguin que buscaron allí una nueva vida a finales del siglo XIX. El gran puerto comercial de Brest está dedicado al océano: con tres pabellones y 77 acuarios, su parque Océanopolis ofrece una fabulosa vuelta al mundo de los océanos. También es una parada en el Sendero de los Aduaneros, el famoso GR 34 que se extiende a lo largo 2.000 kilómetros.

Edificios tradicionales en Rennes

La costa de granito rosa

La parte más famosa es la costa de granito rosa entre Trébeurden y la isla de Bréhat: paisajes irreales formados por el océano, entre calas de arena fina, islas de juguete y miles de bloques de granito con formas extrañas con tonos cobrizos o rosados anaranjados. La bahía de Saint-Brieuc es una bella etapa. En Saint-Malo se producen las grandes mareas, entre las más fuertes de Europa, ofreciendo un bellísimo espectáculo: recomendamos contemplarlo desde las murallas del siglo XII. En el Golfo de Morbihan, el «pequeño mar» en bretón florece una cadena de islas bonitas.

Costa de granito rosa

Magia del bosque de Brocéliande

Visitar Bretaña es también sumergirse en las fantásticas historias de esta tierra de leyendas. En Brocéliande, se susurran secretos sobre el rey Arturo, Merlín el Encantador o el hada Viviane. Y en el océano, los faros bretones están llenos de fabulosas historias de tormentas: el faro de Tévennec, la famosa roca embrujada o el faro del Jument posado sobre los interruptores. En Saint-Malo, entre dos grandes mareas, podemos disfrutar de la saga de los marineros en el largo viaje.

Bosque de Broceliande

Delicias bretonas

El mar, es bien conocido, ¡abre el apetito! No hay problema, Bretaña está llena de delicias… Las  ostras o vieiras Cancale. No nos podemos olvidar de las crepes, saladas o dulces, acompañadas de sidra bretona. Par el postre, opta por unas galettes de Pont-Aven, galletas ricas en mantequilla, o un far bretón, un flan muy esponjoso… Y no se puede perder los caramelos fundentes de mantequilla salada: ¡originarios de Quiberon, este manjar inspira a los chefs más famosos!

Gastronomía bretona

Fuente: France.fr

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