La región Nord-Pas-de-Calais está repleta de catedrales, torres y fortalezas, y sus llanuras son testigo de su historia minera.

Museos y plazas hermosas

En Lille, la antigua capital de Flandes, no te puedes perder la Grand Place. En Roubaix, se encuentra el Museo de Arte y de la Industria André Diligent. Esta situado en una fabulosa piscina Art Déco de los años treinta y allí se pueden admirar esculturas de Rodin, Claudel o Picasso. En Lens se encuentra el Louvre-Lens, construido sobre una antigua mina de carbón. Ese museo es la locomotora de la reconversión cultural, artística y ecológica de esta destacada localidad de la cuenca minera. Desde la Antigüedad hasta los tiempos modernos, se revisitan 5.000 años de historia del arte en la galería del Tiempo, donde están expuestas de forma permanente 205 obras maestras del Louvre. La gran plaza de Arras bordeada por casas que combinan clasicismo francés y barroco flamenco también vale la pena.

Costa de Ópalo

Luego ponemos rumbo hacia la Costa de Ópalo, deteniéndonos en Montreuil-sur-Mer, bonita localidad cuyas imponentes murallas del siglo XIII dominan el río Canche. Siguiendo el curso del río, llegamos a Le Touquet, París-Playa, ciudad costera elegante y de gran interés arquitectónico: aquella a la que han apodado el Jardín de la Mancha presenta una veintena de edificios declarados monumentos históricos, principalmente mansiones que datan de los locos años veinte, de estilo neonormando o neomedieval. En Boulogne-sur-Mer se encuentra Nausicaa, el acuario más grande de Europa, donde podrás admirar tiburones y peses exóticos. Tampoco te puedes perder el Cap Blan- Nez y el Cap Gris-Nez, hermosos acantilados de tiza.

Gastronomía

Te puedes deleitar con las rattes du Touquet, pequeñas patatas que se comen con la piel, o con la flammiche au Maroilles, tarta de queso emblemática de la región. Tambien tienes que probar el waterzoi, plato originario de Bélgica a base de pollo o de pescado acompañado de verduras cocidas en un caldo con nata fresca, y el welsh, originario de Gales, lo cual es una mezcla de queso cheddar, cerveza y mostaza servida sobre una rebanada de pan con jamón. En cuanto a la fricadelle, es obligada para todo norteño que se respecte: esta especie de salchicha de carne picada se come en los establecimientos de frituras. Es muy comun comer una rica cazuela de mejillones en la Costa, acompañada de patatas fritas y una buena cerveza. De postre, la gofre de Méert es sin duda el más reputado: relleno con vainilla de Madagascar, es el símbolo de la prestigiosa confitería desde 1761. También puedes probar el merveilleux, dos merengues unidos por crema chantilly perfumada con chocolate, y la tarta de azúcar, a base de azúcar mascabado de remolacha. En fin, las galletas Speculoos son muy comunes en el Norte de Francia tan como en sus vecinos Bélgica y Holanda.

Fuente: France.fr

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